Envoltura de la transmutación
Entre los oficios verbales inventados por el hombre, en su intento de encontrar sentidos a su azarienta existencia, durante su tránsito terrenal, se encuentra uno al que el poder de la imaginación del lenguaje confiere la posibilidad de trasmutar los elementos, trasmutándose el oficiante así y en sí mismo al convertirse también en otro elemento más: surgimiento glandular del oficio de poeta, máxime si el ser poseído por esa potencia está contenido en un cuerpo de mujer. El de la poesía toma posesión de la envoltura corporal de la oficiante, plétora de feminidad, para plasmarse en cada poema vertido desde lo más profundo y sentido de su anatomía. Así, Xiomara Rojas, se transforma en crisol, receptáculo donde, al reunirlos con el desnudo cuerpo de la poesía, ínsita debajo de su piel, se conjugan y conjuran para aproximarse a la revelación del misterio… Qué poder tan absoluto / es la mujer…/ Se le sale el corazón por la boca / y acaba en el conducto perfecto / escarba en el medio de sus piernas / y se resulta siendo un parto… Tan cercana a la muerte. Brota entonces un torrente poético que, por vía de su anatomía, exteriorizará, vaciando el sentir anclado en cada uno de sus órganos de mujer. Ese sentimiento, volcado ahí, en estos poemas, es en lo que esta poeta transmuta el acto creativo al parir sus creaciones poemáticas. Al extraerlos desde la hondura de sí, pariéndolos uno a uno, verterá toda su pasión en Glándula, poemario que en buena medida permite vislumbrar la travesía por su universo poético existencial… Pariendo el Universo a pierna abierta, y a besos / somos los hombres que no están.
En esta poesía, hija de esos partos, hija también de la pasión (antes que de la razón) la mujer poeta empeña su vida y su sentir aún a costa de la propia existencia… Soy esa especie de animal / con el corazón en la cabeza / y las alas en el sexo. Si alguna duda de la potencia de la palabra vertida en estos poemas glandularios pudiera quedar a quien los recree con su lectura, la misma palabra poética presente en ellos lo invitará a despejarla… Soy de parto, de tetas hinchadas / de vulva abierta / soy de las que tienen entrañas / de las que alumbran hijos. Esta palabra, le permitirá parirse y re-crearse así misma cada vez de diferentes formas… A veces soy polen / abeja que alimenta / búho en la noche / araña en el pensamiento / perra de toda la vida. La lectura de estos poemas nos permite descubrir cómo Xiomara Rojas al parirlos y reunirlos en el presente volumen convierte a Glándula en otro de los órganos de donde mana su sentir poético.